Xapawiyemeta, el sitio sagrado wixárika que pide respeto en el Lago de Chapala

CHAPALA, Jalisco.— Para quienes llegan a la Isla de los Alacranes como visitantes, el viaje puede parecer una excursión más por el Lago de Chapala. Para el pueblo wixárika, el destino es distinto: en el extremo sur de la isla se encuentra Xapawiyemeta, un sitio ceremonial donde la relación entre la naturaleza, el agua y la espiritualidad forma parte de una tradición ancestral.

Este viernes, un grupo integrado por prestadores de servicios, lancheros, autoridades municipales de Chapala, representantes de Cultura Jalisco y promotores culturales tuvo la oportunidad de conocer el lugar bajo la guía de un representante de San Sebastián Teponahuaxtlán, quien explicó el significado de las ceremonias y la importancia que tiene este espacio para las comunidades wixaritari.

El recorrido tuvo un propósito que va más allá de mostrar un lugar poco conocido para muchos habitantes de la Ribera: explicar por qué quienes llegan desde distintas regiones de Jalisco y otros puntos del país realizan largos trayectos para acudir a Xapawiyemeta y cumplir con una práctica conocida como «la manda».

En este centro ceremonial, los wixaritari acuden acompañados por sus marakames para depositar ofrendas y pedir, entre otras cosas, condiciones favorables para las cosechas y lluvias abundantes. La piedra sagrada ubicada en esta zona de la isla forma parte de un territorio cuyo significado no puede separarse de la naturaleza que lo rodea.

El conocimiento de ese significado también está relacionado con una preocupación que se repite entre quienes buscan preservar el sitio: la basura y el retiro de objetos u ofrendas que forman parte de las ceremonias.

Durante la visita se hizo un llamado a respetar el espacio bajo una comparación sencilla: cuando una persona entra a un templo o centro de oración, no suele dejar vasos, botellas, basura u otros objetos en el lugar. Para las comunidades wixaritari, Xapawiyemeta cumple una función espiritual que merece la misma consideración.

La preocupación adquiere otra dimensión porque el sitio cuenta con protección federal. En agosto de 2023, mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, el Estado mexicano reconoció, protegió, preservó y salvaguardó los lugares sagrados y rutas de peregrinación ancestrales del pueblo wixárika. Xapawiyemeta, en el Lago de Chapala, representa el rumbo sur dentro de esta cosmovisión y está relacionado con la conexión entre la tierra y el inframundo a través de las aguas del lago.

En junio de 2024, el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas colocó mojoneras y señalización oficial en la Isla de los Alacranes para delimitar y proteger el espacio ceremonial.

La visita de este viernes formó parte de una serie de actividades destinadas a acercar este conocimiento a los habitantes de Chapala y de otros municipios de Jalisco. Como parte de ellas, el lobby de la Presidencia Municipal de Chapala alberga por primera vez la exposición fotográfica «Itsi Patsixa Wuautia: Cambio de Vara en San Sebastián Teponahuaxtlán», que permanecerá abierta durante un mes.

También se desarrollaron durante dos días conferencias y actividades de formación sobre patrimonio cultural inmaterial dirigidas a municipios de la región.

El objetivo es que quienes tienen contacto directo con los visitantes —desde lancheros y prestadores de servicios hasta autoridades y promotores culturales— puedan explicar que la Isla de los Alacranes no es únicamente un destino turístico. Es también uno de los cinco lugares sagrados fundamentales para el pueblo wixárika.

Los otros cuatro se encuentran en distintas regiones del país: la Piedra Blanca, cerca de San Blas, Nayarit, al poniente; Wirikuta, en San Luis Potosí, al oriente; Cerro Gordo, en Durango, al norte; y el sitio ceremonial de Santa Catarina Cuexcomatitlán, en Jalisco, considerado el centro de esta geografía sagrada.

En Xapawiyemeta, la petición que se plantea a los visitantes es sencilla, aunque sus implicaciones son profundas: conocer antes de visitar, comprender antes de intervenir y respetar un espacio cuya importancia no se mide por su atractivo turístico.

Para quienes cumplen con una peregrinación hasta la isla, el viaje representa una conexión con una historia y una cosmovisión que han sobrevivido generaciones. Para quienes viven y trabajan en la Ribera, conocer esa dimensión puede ser el primer paso para que el turismo y la actividad cotidiana convivan con la protección de uno de los lugares sagrados del pueblo wixárika.

Este contenido está protegido por los derechos de autor y de propiedad intelectual. Se prohíbe la copia, transmisión o redistribución del mismo sin autorización por escrito de Noticias de Jalisco. Todos los derechos reservados, copyright 2026.

Comparte en redes sociales